



Lima, febrero.– Las altas temperaturas propias del verano pueden afectar el estado de una vivienda si no se toman ciertas precauciones. Aunque muchos de estos problemas no se perciben de inmediato, con el tiempo pueden generar gastos innecesarios, afectar sus condiciones generales y reducir la vida útil del inmueble.
Uno de los aspectos más importantes —y a la vez más descuidados— es la ventilación de los ambientes. Durante el verano, la falta de circulación de aire favorece la acumulación de humedad y el desgaste prematuro de paredes y techos.
Otro punto clave es la protección de las superficies expuestas al sol, como fachadas, terrazas o ventanas. La exposición constante a altas temperaturas puede deteriorar la pintura, los sellos y algunos acabados exteriores cuando no se realiza un mantenimiento oportuno.
A esto se suman las filtraciones, que suelen agravarse en esta temporada, sobre todo en viviendas que no han sido impermeabilizadas correctamente. Techos, terrazas, áreas comunes y baños son zonas que requieren revisiones periódicas para evitar daños mayores.
En el caso de edificios o condominios, un error frecuente es no llevar un control adecuado del mantenimiento de los equipos y sistemas compartidos, como bombas de agua, sistemas eléctricos o instalaciones de gas. Cuando no existe una planificación clara o responsables definidos, estas tareas suelen postergarse, incrementando el riesgo de fallas durante los meses de mayor uso y afectando la conservación del edificio en el tiempo.
Asimismo, muchas personas dejan para después la revisión de instalaciones eléctricas y sanitarias, lo que puede generar inconvenientes justo en la temporada de calor, cuando la demanda de estos servicios es mayor.
Al respecto, Richard Chávez, Subgerente de Acompañamiento Social de Besco, señala que “en los edificios es clave que la administración y la junta de propietarios tengan identificados los equipos, conozcan sus tiempos de mantenimiento y estén atentos a cuándo corresponde realizar revisiones o renovaciones. Una gestión ordenada evita problemas que luego afectan a todos los residentes”.
En esa línea, Besco impulsa su estrategia Besco Sostenible, que integra la sostenibilidad como un eje transversal en la gestión de la compañía. A través de WASI, su programa de acompañamiento social, la empresa promueve la buena convivencia y el uso responsable de las áreas comunes, fortaleciendo la organización de las juntas de propietarios y fomentando prácticas como el reciclaje y el cuidado de los espacios compartidos. Estas acciones contribuyen a mantener los edificios en mejores condiciones a lo largo del tiempo y a preservar —e incluso incrementar— la plusvalía de los departamentos, generando mayor valor para las familias y su inversión.
Para conocer más sobre iniciativas de convivencia y sostenibilidad en comunidad, visita https://besco.com.pe/
VER MÁS NOTICIAS